Las funciones de la orina influyen en la
homeostasis como son:
- Eliminación de sustancias tóxicas producidas por el metabolismo celular como la urea.
- Eliminación de sustancias tóxicas como la ingesta de drogas.
- El control electrolítico, regulando la excreción de sodio y potasio principalmente.
- Regulación hídrica o de la volemia, para el control de la tensión arterial.
- Control del equilibrio ácido-base.
Composición de la orina
En los seres humanos la orina normal suele ser un líquido transparente o amarillento. Se eliminan aproximadamente 1,4
litros de orina al día. La orina normal contiene un 96% de agua, un 4% de sólidos en solución y aproximadamente 20 g de
urea por litro. Cerca de la mitad de los sólidos son
urea, el principal producto de degradación del metabolismo de las proteínas. El resto incluye
nitrógeno,
cloruros,
cetosteroides,
fósforo,
amonio,
creatinina y
ácido úrico.
Composición de la orina en mg/100 ml de fluido -
Urea: 2.0 -
Ácido úrico: 0.05 -
Sales inorgánicas: 1.50
La orina puede ayudar al
diagnóstico de varias
enfermedades mediante el
análisis de orina o el
urocultivo.
Contenidos anormales de la orina
Los cristales de
urato de amonio son anormales solo si se encuentran en orinas recién emitidas.
- Glucosuria: Es la presencia de glucosa en la orina y aparece sobre todo en la diabetes mellitus.
- Hematuria: Es la presencia de sangre en la orina, debiendo descartarse: infección urinaria, litiasis urinaria, glomerulonefritis, neoplasia (cáncer de vejiga, uréter, riñón, próstata, etc.)
- Bacteriuria: Es la presencia de bacterias en la orina, cuando normalmente es estéril.
- Piuria: Es la presencia de pus en la orina.
- Proteinuria: Es la presencia de proteínas en la orina como suele observarse en: glomerulonefritis, infección urinaria, intoxicaciones, diabetes, etc.
Producción de la orina
Se divide en los siguientes pasos:
1. Filtración: Tiene lugar en una de las múltiples nefronas que hay en los riñones, concretamente en los glomerulos. La sangre, al llegar a las nefronas, es sometida a gran presión extrayendo de ella agua, glucosa, aminoácidos, sodio, potasio, cloruros, urea y otras sales. Esto equivale a, aproximadamente, el 20% del volumen plasmático que llega a esa nefrona, es aproximadamente 180 litros/dia, que es 4,5 veces la cantidad total de líquidos del cuerpo, por lo que no se puede permitir la pérdida de todos estos líquidos, pues en cuestión de minutos el individuo acusaría una deshidratación grave.
2. Reabsorción: Cuando este filtrado rico en sustancias necesarias para el cuerpo pasa al túbulo contorneado proximal, es sometido a una resorción de glucosa, aminoácidos, sodio, cloruro, potasio y otras sustancias. Ésta equivale, aproximadamente, al 65% del filtrado. Aunque la mayor parte se absorbe en el túbulo contorneado proximal, este proceso continúa en el
asa de Henle y en el túbulo contorneado distal para las sustancias de reabsorción más difícil. Los túbulos son impermeables al filtrado de la urea.
3. Secreción: En el túbulo contorneado distal ciertas sustancias, como la penicilina, el potasio e hidrógeno, son excretadas hacia la orina en formación. Después el cerebro manda una señal para cuando esté lista la orina.
Usos
La orina como fertilizante contiene nutrientes útiles para las plantas como grandes cantidades de
nitrógeno en forma de
urea y una pequeña cantidad en forma de
ácido úrico. También contiene
potasio además de otros nutrientes necesarios en menor cantidad como el
magnesio y el
calcio todos ellos de asimilación rápida.
La orina por si sola no es una
solución nutriente completa, por ejemplo para usar en
hidroponía pues carece de
fósforo, en caso de ser usada debería complementarse, por ejemplo, con
guano.
La composición de la orina varía según la alimentación. La producida por animales
herbívoros suele ser más alcalina, contiene mas potasio y menos nitrógeno y es la más adecuada para usar como fertilizante. La de los humanos contiene más sodio, que las plantas no necesitan en grandes cantidades por lo que podría perjudicarlas. El nitrógeno se encuentra principalmente en forma de urea, que se convierte bastante rápido en
amoníaco. Si la concentración es excesiva puede perjudicar a las plantas. Los microorganismos del suelo convierten parte en
nitratos y
nitritos.
A pesar del
asco que produce la orina es un líquido estéril como el
semen o la
sangre y contiene menos
bacterias que la
saliva o las
heces por lo que sólo en caso que el animal esté enfermo esta puede ser fuente de enfermedades. Es posible almacenarla durante un tiempo para que la subida del
pH al formar amonio, mate los posibles patógenos.
Aunque al poco tiempo de ser expulsada la orina huele muy fuerte a amoníaco, al utilizarla como abono en dosis adecuadas no debería oler. Las plantas y los microorganismos lo deben absorber.
Ya en la antiguedad era costumbre utilizar la orina para lavarse los dientes. Este tipo de
orinoterapia la observaron los
romanos, por ejemplo, cuando conquistaron la
península Ibérica entre los pueblos del norte (
cántabros,
galaicos, etc.). De hecho, la orina de
Lusitania llegó a convertirse en un bien muy preciado en la metrópoli romana, en donde se comercializaba a buen precio, aunque esta se usaba principalmente para blanquear la ropa.